¿Otra cena de Navidad en la empresa?

Estamos acercándonos peligrosamente a las cenas de navidad y después de años trabajando en ellas he llegado a una conclusión:

 “En España hay más cenas de empresa que empresas”. 

Nunca me he tomado demasiado en serio las normas

Cada año empresas de diversos sectores me contactan para amenizar su cena de navidad. No sin antes ponerme algunas condiciones, como por ejemplo:

-“Pase lo que pase, ni se te ocurra sacar al jefe”. No te preocupes, señor de recursos humanos, porque las normas están para incumplirlas. 

No siempre incumplo la norma pero si lo veo propicio me encanta sacar al CEO de las empresas que me contratan. El motivo es que pienso que los líderes que demuestran sentido del humor son un estupendo ejemplo para los trabajadores de su empresa y estos serán grandes son los líderes del futuro. También lo hago por interés propio porque si el jefe se ríe, facilita que se rían el resto de los trabajadores de la organización y, normalmente, las empresas son como son sus líderes.

¿Cuál es el modelo de liderazgo ideal?

Los modelos de liderazgo en las empresas están cambiando y los líderes autoritarios y directivos de antaño están dando paso a líderes más “delegativos”, que permiten a sus trabajadores brillar sin una presión autoritaria constante.

El humor es algo que se encuentra en el aire, no es propiedad de nadie ni tiene ideología ni religión, de hecho hay memes igual de divertidos de un bando o de otro, de una religión o de otra lo que trata de hacer el humor es acercar a las personas y no dividirlas por eso es tan importante introducir el humor en las empresas. El humor es un síntoma de igualdad, cuando los bufones podían hacer una broma al rey sin ser ejecutados eran un poco reyes también y cuando un empleado le hace una broma al jefe que sea divertida y favorezca que todos se rían eso les pone en paridad. Al menos por el momento, ya que el jefe seguirá teniendo su BMW serie 5 y el empleado su Dacia Logan.

Últimamente hay una corriente de falsa felicidad que nos contamina como si no hubiera otro estado posible y la felicidad permanente es una quimera, salvo si es con un uso continuado  de opiáceos. De lo que sí soy partidario es del uso del humor como una herramienta que facilita los ambientes laborales más propicios y favorece la creatividad de las personas. 

En ocasiones muchas empresas quieren que yo sea el interlocutor de un mensaje a sus empleados y yo siempre les digo que como agente externo no soy la persona adecuada para trasladar un mensaje, yo soy el encargado de que se diviertan y se olviden de sus problemas por un rato. 

¿Qué papel juego para la empresa?

En definitiva, ¿para qué contrata una empresa a un cómico o un mago o un artista para su cena de navidad? 

Quiero contestar a esto con otra pregunta: 

¿Para qué sirve el arte?

Estamos en un periodo donde el arte no es el gran protagonista de la actualidad, convivimos con la vulgaridad y el mundo sufre una gran crisis cultural.

Quiero decir algo que a mucha gente le puede producir  vértigo, el arte no siempre tiene que tener un propósito más allá del goce estético. El artista no tiene un propósito de enriquecerse, la riqueza suele ser la consecuencia de su pasión y de su trabajo.   

El artista tiene un propósito a través de su obra, que es el de transformarse y depurarse a sí mismo. El artista vive en un aprendizaje continuo, aprende creando y modifica su obra a través de los años, se transforma y se adapta.

Éste puede ser un digno propósito para las organizaciones del SXXI, la transformación y excelencia a través del aprendizaje continuo.

Como siempre digo:

“SÓLO HAY UNA COSA QUE NO PUEDO HACER CON HUMOR Y ES LA DECLARACIÓN DE LA RENTA.”

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